Devocionales · Reflexión · 12 ago 2026
Cuando el éxito se vuelve peligroso
Texto base
"Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios." Deuteronomio 8:11
Israel debía escuchar esta advertencia no en el desierto, sino pensando en casas buenas, alimento y abundancia.
La necesidad puede hacernos clamar; la prosperidad puede hacernos olvidar. Moisés advirtió que llegarían a decir: "mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza".
El éxito tiene una manera silenciosa de reescribir nuestra autobiografía hasta convertirnos en autores exclusivos de todo lo bueno.
La Biblia no condena el fruto del trabajo. Condena olvidar al Dador y usar sus dones como combustible para el orgullo.
Si te está yendo bien, agradece. Disfruta con sobriedad. Sé generoso. Recuerda quién te dio capacidad, oportunidades, personas y tiempo. Pregunta también para qué puede servir lo recibido.
La abundancia es una prueba diferente de la escasez. Ambas revelan dónde está el corazón.
No esperes perder algo para reconocer que nunca fue realmente tuyo.
Oración
Señor, lleva esta verdad de tu Palabra a mi vida. Dame sabiduría para obedecerte con sinceridad, un corazón humilde y ojos puestos en Jesucristo. Amén.
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