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Devocionales

Devocionales · Reflexión · 12 ago 2026

El orgullo espiritual

Texto base

"Dios, sé propicio a mí, pecador... éste descendió a su casa justificado antes que el otro." Lucas 18:13-14

El fariseo de la parábola oraba, ayunaba y daba diezmos. Su problema no era hacer cosas religiosas, sino utilizarlas para construir superioridad.

Su oración terminó siendo una comparación: "no soy como los otros".

El publicano apenas podía levantar los ojos. Jesús dijo que este último descendió justificado.

La cercanía a las cosas de Dios puede producir una tentación particular: conocer suficiente verdad para usarla como espejo donde admirarnos.

Podemos defender doctrina correcta con un corazón profundamente orgulloso.

Pablo pregunta: "¿qué tienes que no hayas recibido?". Si todo es gracia, la jactancia pierde oxígeno.

Examina cómo hablas de creyentes menos maduros, de otras personas que pecan o de quienes saben menos.

La verdad debe ser defendida, pero nunca necesitamos despreciar a alguien para honrarla.

El cristiano maduro no es quien ha acumulado razones para sentirse superior, sino quien comprende cada vez mejor cuánto depende de la misericordia de Dios.

Oración

Señor, lleva esta verdad de tu Palabra a mi vida. Dame sabiduría para obedecerte con sinceridad, un corazón humilde y ojos puestos en Jesucristo. Amén.

Autor: Verbo


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