Devocionales · Reflexión · 12 ago 2026
El trabajo cotidiano también importa
Texto base
"Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres." Colosenses 3:23-24
Pablo dirige estas palabras a personas cuyo trabajo podía ser duro y socialmente poco reconocido. No está prometiendo ascensos por trabajar con excelencia.
Cambia la audiencia: "como para el Señor".
Eso concede dignidad a tareas que nadie celebra. Barrer, conducir, cocinar, administrar, reparar, enseñar o cuidar pueden realizarse delante de Cristo.
También impide convertir el trabajo en ídolo. Si trabajamos para el Señor, el jefe humano deja de ser nuestro dios y la carrera deja de definir nuestro valor.
La misma Escritura exige justicia de quienes tienen autoridad y condena la explotación. Este texto nunca debe utilizarse para obligar a alguien a soportar abuso laboral en silencio.
Para quien trabaja, la pregunta es cómo honrar a Cristo con honestidad, diligencia y trato justo.
Haz bien aquello que te corresponde, incluso cuando no haya aplausos. Y al terminar, recuerda que eres más que tu productividad: perteneces al Señor.
Oración
Señor, lleva esta verdad de tu Palabra a mi vida. Dame sabiduría para obedecerte con sinceridad, un corazón humilde y ojos puestos en Jesucristo. Amén.
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