Escuela Dominical · 8 a 10 años · Lección 3
El bautismo de Jesús
Historia bíblica
Juan el Bautista predicaba en el desierto llamando a las personas al arrepentimiento. Muchos venían a ser bautizados para mostrar que querían empezar una vida nueva delante de Dios. Un día, entre la multitud, apareció Jesús. Juan sabía que Él no tenía pecado, así que se sorprendió cuando Jesús le pidió ser bautizado.
Pero Jesús explicó que lo hacía para cumplir toda justicia, es decir, para obedecer plenamente la voluntad del Padre y dar ejemplo a todos. Cuando Jesús salió del agua, los cielos se abrieron, el Espíritu Santo descendió como paloma, y una voz del cielo dijo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”
Ese momento reveló tres cosas:
- Jesús es el Hijo de Dios
- El Padre lo aprueba
- El Espíritu Santo está con Él
Fue el inicio público de su ministerio.
Aplicación práctica
El bautismo de Jesús nos enseña que:
- La obediencia a Dios es más importante que la opinión de otros.
- Jesús nunca pidió algo que Él mismo no estuviera dispuesto a hacer.
- Dios se agrada cuando obedecemos con un corazón sincero.
- El bautismo es un símbolo de compromiso, fe y entrega.
Aunque un niño quizás aún no se bautiza, puede aprender que obedecer a Dios en las cosas diarias —hablar verdad, respetar a los padres, hacer lo correcto aunque cueste— también es una forma de mostrarle amor.
Actividad
En una hoja, los niños dibujan tres símbolos:
- Agua: representa obediencia.
- Paloma: representa al Espíritu Santo que acompaña.
- Un corazón brillante: representa la aprobación de Dios.
Debajo escribir una frase: “Quiero obedecer a Dios como Jesús.”
Pregunta final
¿Qué aprendemos de Jesús cuando Él decide obedecer a Dios aun sin necesitar ser bautizado?
Oración final
“Padre celestial, gracias por mostrarnos, en el bautismo de Jesús, cuánto valoras la obediencia y el corazón humilde. Señor Jesús, gracias porque no pediste nada que Tú mismo no estuvieras dispuesto a hacer. Enséñame a obedecerte en lo pequeño y en lo grande, a tomar decisiones correctas incluso cuando otros piensen diferente, y a recordar que Tu Espíritu Santo me acompaña cada día. Ayúdame a vivir de una manera que te alegre y a reflejar tu amor en mi vida. Amén.”
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