Escuela Dominical · 8 a 10 años · Lección 5
Jesús llama a sus primeros discípulos
Historia bíblica
Jesús caminaba junto al mar de Galilea cuando vio a dos hermanos: Simón Pedro y Andrés. Ellos eran pescadores y estaban lanzando sus redes. Jesús se acercó y les dijo palabras que cambiarían para siempre sus vidas: “Síganme, y haré de ustedes pescadores de hombres.”
Sin pensarlo demasiado, ellos dejaron sus redes y lo siguieron. Más adelante Jesús llamó también a Jacobo y Juan, quienes estaban en la barca con su padre. Ellos también lo dejaron todo y siguieron a Jesús.
El llamado de Jesús no fue complicado, religioso ni difícil de entender. Fue una invitación directa a caminar con Él, aprender de Él y participar en su misión: llevar el mensaje del amor de Dios a otros.
Aplicación práctica
El llamado de Jesús sigue siendo el mismo hoy:
- “Sígueme.”
No pide perfección, solo un corazón dispuesto.
Para un niño, seguir a Jesús significa:
- obedecer sus enseñanzas,
- hablar verdad,
- ser amable con otros,
- pedir perdón cuando hace falta,
- compartir la fe de manera sencilla,
- y vivir como Él vivió.
Jesús no busca niños perfectos, sino niños que quieran caminar con Él. Así como Pedro, Andrés, Jacobo y Juan dejaron sus redes, nosotros también debemos dejar lo que nos distrae del llamado de Jesús: malas actitudes, mentiras, enojo, miedo, o cualquier cosa que nos aleje de Él.
Actividad
Pedir a los niños dibujar dos elementos:
- Una red rota o suelta: representa las cosas que necesitamos dejar (mentir, desobedecer, pelear, miedo, orgullo).
- Una huella de pie o un camino: representa seguir a Jesús día a día.
Debajo escribir: “Hoy decido seguir a Jesús.”
Pregunta final
¿Qué cosas deberías dejar atrás para poder seguir a Jesús con todo tu corazón?
Oración final
“Señor Jesús, gracias por llamarme igual que llamaste a tus primeros discípulos. Gracias porque no buscas a los más fuertes ni a los más importantes, sino a quienes desean caminar contigo. Hoy quiero decirte: ‘Sí, yo te sigo’. Ayúdame a dejar lo que me aleja de Ti y a tener un corazón obediente. Enséñame a amar como Tú amas, a hablar verdad, a ser paciente y a compartir tu luz con otros. Guía mis pasos cada día y hazme un discípulo fiel. Amén.”
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