Devocionales · Reflexión · 12 ago 2026
Cuando la enfermedad llega
Texto base
"Aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día." 2 Corintios 4:16
La Biblia nunca romantiza la fragilidad del cuerpo. Pablo habla de un hombre exterior que se desgasta.
Epafrodito estuvo enfermo casi hasta la muerte; Timoteo tenía dolencias; los creyentes oraban por sanidad. Buscar atención, medicina y descanso no es falta de fe.
Al mismo tiempo, nuestra esperanza cristiana no consiste en conseguir que el cuerpo actual nunca se deteriore. Pablo mira hacia la resurrección y hacia aquello que es eterno.
Eso cambia la enfermedad sin llamarla buena.
Podemos pedir sanidad con libertad y agradecer cuando llega. También podemos permanecer en Cristo cuando no llega como deseamos.
La enfermedad puede reducir lo que hacemos sin reducir nuestro valor delante de Dios.
Si tu cuerpo está débil, no midas tu fidelidad únicamente por productividad. Recibe ayuda. Ora. Cuida lo que puede cuidarse.
Y recuerda que Jesús resucitado es la promesa de que la corrupción del cuerpo no tendrá la última palabra.
Oración
Señor, lleva esta verdad de tu Palabra a mi vida. Dame sabiduría para obedecerte con sinceridad, un corazón humilde y ojos puestos en Jesucristo. Amén.
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