Devocionales · Reflexión · 12 ago 2026
La fe cuando llega una mala noticia
Texto base
"No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová." Salmo 112:7
Una llamada puede dividir un día en antes y después. La Biblia no promete que el pueblo de Dios nunca recibirá malas noticias. Este salmo describe al justo como alguien cuyo corazón permanece afirmado en Dios cuando llegan.
Esa firmeza no es ausencia de lágrimas. Job rasgó su manto. David lloró. Jesús lloró ante la tumba de Lázaro. La confianza bíblica no anestesia el corazón. Lo orienta.
Cuando una noticia difícil llega, nuestra mente suele correr inmediatamente hacia todos los peores futuros posibles. En ese momento conviene distinguir lo que sabemos de lo que imaginamos.
Ora con los hechos que tienes. Busca ayuda. Toma las decisiones necesarias. Y recuerda aquello que ninguna noticia puede modificar: Cristo ha resucitado.
Para el cristiano, incluso la muerte dejó de ser la última palabra. Eso no vuelve pequeñas nuestras pérdidas; vuelve limitada su autoridad final.
Puedes llorar y seguir confiando al mismo tiempo.
Oración
Señor, lleva esta verdad de tu Palabra a mi vida. Dame sabiduría para obedecerte con sinceridad, un corazón humilde y ojos puestos en Jesucristo. Amén.
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