Devocionales · Reflexión · 12 ago 2026
La paciencia con personas difíciles
Texto base
"Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro." Colosenses 3:13
La comunidad cristiana sería sencilla si estuviera formada exclusivamente por personas que nunca nos irritan. Pablo escribe precisamente porque la vida juntos produce quejas.
"Soportándoos" reconoce fricción real.
No toda molestia requiere una confrontación solemne. A veces el amor cubre, tolera diferencias y aprende paciencia. Otras veces existe pecado que debe hablarse.
La sabiduría distingue entre una preferencia personal y una conducta destructiva.
El modelo vuelve a ser el Señor: "de la manera que Cristo os perdonó". Eso destruye tanto nuestra superioridad como nuestra indiferencia.
Si alguien te resulta difícil, examina primero qué está siendo amenazado en ti. ¿Es un principio bíblico o simplemente tu manera preferida de hacer las cosas?
Habla si es necesario; calla si el amor puede absorberlo; establece límites si existe daño.
Pero no conviertas la irritación en permiso para despreciar a alguien por quien Cristo murió.
Oración
Señor, lleva esta verdad de tu Palabra a mi vida. Dame sabiduría para obedecerte con sinceridad, un corazón humilde y ojos puestos en Jesucristo. Amén.
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